16.6.11

Cuestión de principios (FCO)

CiU ha acabado haciendo lo que tenía que hacer, que es dejar gobernar la lista más votada en Badalona y Tarragona. Pero no lo ha hecho como debía hacerlo, porque ha estado a punto de no hacerlo. O, como mínimo, porque ha dejado que pareciera que podría no hacerlo e incluso que estaba a punto de no hacerlo. CiU debería haber sido más previsible, porque la previsibilidad es una de las características del representante virtuoso, la que garantiza que el votante pueda votar con confianza por lo que quiere que se haga y no sólo para premiar o castigar lo hecho. Pero en CiU saben, como sabemos todos, que toda regla tiene sus excepciones. Y muchos han creído que García Albiol bien merecía una excepción.
Esta creencia se basa en el hecho de considerar que García Albiol está en el PP pero es del PxC. Esta creencia se basa en las declaraciones de García Albiol sobre la inmigración, que no sólo eran políticamente incorrectas sino que lo eran con orgullo. La disposición de la opinión publicada a aceptar el discurso políticamente incorrecto es cada vez más evidente, pero siempre como mal menor y para afrontar problemas incómodos. Lo que no solemos tolerar es que con la excusa de luchar contra la corrección política se pretenda convertir los debates sobre seguridad e inmigración en debates moralmente cómodos. De ahí salía buena parte del rechazo al candidato García Albiol. Y creo que ahí está la mejor parte del rechazo. Porque el orgullo de la corrección política, ese orgullo que ha ido abandonando desde que ganó las elecciones, es mucho más peligroso que las posibles políticas que pueda llevar adelante como alcalde. Que podemos suponer que estarán fuertemente limitadas por la ley democrática, las competencias municipales e, incluso, por la dinámica propia de los partidos grandes y de grandes aspiraciones. Albiol no merecía ser una excepción. Y no sólo por el principio de respetar la lista más votada, pero también por este principio.
Tantas y tan profundas reflexiones sobre la legalidad y la legitimidad y tanta insistencia en la conveniencia de dejar gobernar la lista más votada no debían servir sólo para criticar los que gobernaban habiendo perdido las elecciones, sino principalmente para saber qué hacer en su situación. Tener principios es muy útil para ahorrarse tener que tomar y justificar decisiones especialmente complicadas. Por ello, aunque sea muy comprensible la tentación e incluso la decisión de cambiar los principios por el poder, no es bueno dudar de los propios principios de forma gratuita porque pase lo que pase es seguro que los vamos a necesitar. Es cierto que CiU ha tomado la decisión correcta, y que puede confiar en la benevolencia y la mala memoria de los electores, como puede confiar en que la oposición no critique demasiado las decisiones que la benefician. Pero hay que lamentar que haya dejado pasar una muy buena oportunidad para demostrar que está, siempre y en todas partes, a la altura de sus principios.