12.6.11

Los indignados y la ciencia de la política

Parece que a algunos indignados les parece tan estúpido que se les pida que definan y expongan propuestas y alternativas concretas como lo sería que "un médico aconsejara a un paciente angustiado que se hiciera responsable directo de su propio tratamiento". Tendrían razón si el movimiento se hubiera limitado a exponer el malestar y no se hubiera dedicado a criticar tanto la forma como se toman las decisiones como las decisiones que se toman. Sería muy justo que protestaran si realmente están dispuestos a dejar el cuidado de su angustia en manos de los científicos de la política de la misma manera que están dispuestos a dejar el cuidado de su dolor físico en manos de los científicos de la salud. Y, sobre todo, si están dispuestos a aceptar como respuesta que hay algunos males, como los peores males, que no tienen solución. Pero esto no sólo sería un despropósito para el movimiento (no se puede estar contra los políticos y esperar que estos mismos políticos te solucionen los problemas), sino también para el propio sentido común. Es bien sabido que, aunque haya una ciencia política, la política no es una ciencia.