20.8.11

Entre dos aguas

López Tena ha dicho que "la postura política de SI es clara, ETA es un obstáculo para la libre determinación del pueblo vasco y, por tanto, se debe disolver inmediatamente". En un comunicado, SI dice que sus razones para condenar a ETA son dos: "condenamos el uso o amenaza de la violencia al servicio de objetivos políticos, por inmoral y por ser un obstáculo para la libertad del pueblo. Por las dos razones, pedimos a ETA que abandone definitivamente las armas". Dejando de lado la cuestión principal, que es si un país que vive bajo la amenaza terrorista puede realmente "determinarse libremente" o "autodeterminarse", el problema del comunicado es que estas dos razones no pueden mantenerse a la vez. O se condena a ETA porque la violencia es inmoral, independientemente de si favorece o no la "libre determinación del pueblo vasco"; o se condena a ETA por ser un obstáculo para la "libre determinación del pueblo vasco", independientemente de si hace o no hace uso de la violencia. Que son dos posturas irreconciliables lo demuestra el hecho de que hasta hace bien poco muchos creían que el País Vasco sería independiente gracias a la violencia de ETA. Hay que elegir. La segunda opción es terrible, porque condena por igual a todos los "agentes sociales" (en abertzale) que obstaculizan el histórico camino del pueblo vasco hacia la autodeterminación; sean víctimas o verdugos. La primera opción es noble, pero no permite satisfacer las pasiones de todos aquellos de sus electores entusiasmados con el reciente catalan tour de Bildu, presunto ejemplo de democracia. Este discurso entre dos aguas de parte del independentismo se ha demostrado políticamente rendible, pero no sólo es lógicamente absurdo sino moralmente repugnante.